Muchas personas imaginan este mundo perfecto. Pretenden llegar a una perfección erronea, quieren amarse, convertirse en un modelo a seguir, pero sin amarse. Nadie puede pretender que los demás le valoren si él no valora su propia persona. Todo el mundo es perfecto.
La perfección comienza en uno mismo, fuera de los modelos a seguir, fuera de las pautas, fuera de las normas.
Nadie tiene que ser igual a otro. Cada persona es única y perfecta tal y como es.
Todo ser humano debe amarse tal y como es.

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